jueves, 12 de agosto de 2010

Disneylandia y el matrimonio gay. Por Fran Ruiz

He aquí dos sentencias judiciales y una aprobación legislativa llamadas a hacer historia: Un juez federal de EU falló este miércoles que la Proposición 81, la ley que prohibió en California la celebración de bodas homosexuales, es ilegal. Ayer, tras dos días de deliberaciones, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló que los matrimonios del mismo sexo en el Distrito Federal no violan ninguna disposición establecida en la Constitución mexicana. Por último, un arquitecto jubilado y un administrativo divorciado corrieron el martes pasado al registro civil de Buenos Aires para convertirse en la primera pareja gay que se casa legalmente en Argentina, dos semanas después de que el país sudamericano se convirtiera en el primero de América Latina —y segundo del continente, después de Canadá— que permite el matrimonio homosexual, gracias al apoyo logrado tras una votación en el Congreso.

En los tres casos, partidarios y detractores exigían un pronunciamiento claro de las autoridades sobre una de las últimas revoluciones sociales en marcha, la del reconocimiento de los derechos de los homosexuales, fuertemente discutida por la Iglesia2 y los sectores más conservadores de la población. El resultado, sin embargo, ha sido letal para los que se oponían con firmeza a este tipo de uniones y estaban seguros de que la ley estaba con ellos. Como afirmaron los legisladores argentinos y sentenciaron después los magistrados mexicanos y el juez californiano, no existe ninguna base legal que impida a una persona casarse con otra del mismo sexo y adquirir los mismos derechos y deberes que tendría cualquier pareja heterosexual.

En el caso de California, por ejemplo, la sentencia del juez es de una claridad que no deja lugar a dudas: la ley actual, por muy refrendada que esté por la población en el referéndum de 2008, es injusta porque otorga a las parejas de sexo opuesto un estatus “superior” al de las parejas del mismo sexo, sin que haya un solo artículo de la Constitución estadounidense que determine que se debe imponer esta superioridad. O por decirlo de otra manera, el magistrado Vaughn Walker dictaminó que negar el derecho a casarse a dos personas que así lo desean viola la enmienda 14 de la Carta Magna, que defiende la igualdad de derechos y libertades de todos los ciudadanos.

Algo muy parecido opinó la mayoría de ministros del alto tribunal mexicano en sus deliberaciones sobre la iniciativa del gobierno federal para tumbar la ley aprobada en la capital. A la queja del magistrado Sergio Aguirre Anguiano de que la “familia ideal” era exclusivamente la formada por un hombre, una mujer y los hijos que procreen, su colega el ministro Arturo Zaldívar refutó recordándole que esa familia “tipo Disneylandia” no refleja la realidad de México, que es la de un país que lleva más tiempo del que pensamos tolerando todo tipo de uniones familiares, desde madres solteras a padres divorciados, uniones libres y ahora también matrimonios del mismo sexo. El mismo juez de la SCJN metió el dedo en la llaga tras alertar cuántas de esas “familias ideales” están formadas por hombres que golpean o abusan a sus mujeres o hijos, sin que nadie haya puesto en entredicho la validez de los matrimonios heterosexuales.

Sentada así la legalidad de los matrimonios gays en California y bendecida por el máximo tribunal mexicano, la cuestión ahora es si esta revolución en marcha va a sentar jurisprudencia y extenderse a todo Estados Unidos y la república mexicana, o en muchas entidades de ambos países van a seguir pensando que viven en Disneylandia. Tarde o temprano las autoridades estatales o federales en ambos países tendrán que pronunciarse definitivamente.

Los sectores que se oponen seguirán de todos modos con la lucha. Recuerdo en España cuando se aprobó hace cinco años el matrimonio gay y los obispos sacaron a sus fieles a las calles para denunciar la segura destrucción de la familia tradicional. Pasados estos años, la familia tradicional española no ha desaparecido y convive en armonía con los matrimonios del mismo sexo, muchos de ellos con hijos adoptados, dejando así en evidencia al clero y a los sectores conservadores, que no les ha quedado de otra desde entonces que guardar silencio.




Fuente: Cronica.com.mx / Aldea Global
Autor: Fran Ruiz
Referencias: 1. La Proposición 8 fue un referéndum en las elecciones estatales de California que eliminó el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio. La aprobación de la proposición modificó la Constitución de California, eliminando "el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio." Adicionalmente, se añadió una sección en la constitución declarando que "sólo el matrimonio entre un hombre y una mujer es válido o reconocido en California". 2. Iglesia Católica Apostólica Romana
Fotografía: wawis.com.mx

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domingo, 1 de agosto de 2010

¿Quién cocinó al planeta? Por Paul Krugman

Nunca hay que decir que los dioses no tienen sentido del humor. Apuesto a que todavía se están riendo en el Olimpo por la decisión de hacer la primera mitad de 2010 –el año en la que murió toda esperanza de una acción para limitar el cambio climático– la más caliente en los registros.

Claro, no se pueden inferir tendencias en las temperaturas mundiales por la experiencia de un año. Sin embargo, ignorar ese hecho ha sido desde hace mucho uno de los trucos favoritos de quienes niegan el cambio climático: señalan un año inusualmente caliente en el pasado y dicen: “¡Miren, el planeta se ha estado enfriando, no calentándose, desde 1998!”. En realidad, fue 2005 y no 1998 el año más caliente hasta la fecha; pero el punto es que las temperaturas que rompen récords que estamos experimentando actualmente han hecho que un argumento tonto sea aún más disparatado, y en este momento no funciona ni siquiera en sus propios términos. Sin embargo, ¿acaso alguno de los negadores dice: “Está bien, creo que me equivoqué”, y apoya la acción climática? No. Y el planeta seguirá cocinándose. Entonces, ¿por qué la legislación sobre el cambio climático no se aprobó en el Senado?

Hablemos primero sobre lo que no provocó el fracaso, porque ha habido muchos intentos por culpar a las personas equivocadas.

Antes que nada, no actuamos debido a dudas legítimas sobre la ciencia. Cada evidencia válida –promedios de las temperaturas a largo plazo que suavizan las fluctuaciones año con año, el volumen del mar congelado en el Ártico, el derretimiento de los glaciales, la relación entre altas récord y bajas récord– apunta a un aumento continuo, y posiblemente bastante acelerado, en las temperaturas mundiales.

La evidencia tampoco está contaminada con un mal comportamiento científico. Es probable que hayan escuchado sobre las acusaciones contra investigadores del clima –alegatos de datos inventados, el presuntamente condenatorio correo electrónico del ‘Climagate’, y así sucesivamente–. De lo que es posible que no se hayan enterado porque ha recibido mucha menos publicidad, es que cada uno de estos presuntos escándalos se desenmascaró al final como un fraude tramado por los oponentes a la acción climática, que después muchos introdujeron en los medios informativos. ¿No creen que cosas semejantes puedan suceder?

¿Las inquietudes razonables sobre el impacto económico de la legislación sobre el clima bloquearon la acción? No. Siempre ha sido chistoso, en una especie de forma de humor negro, observar a los conservadores que alaban el poder ilimitado y la flexibilidad de los mercados dar un giro de 180 grados e insistir que la economía se colapsaría si le pusiéramos un precio al carbono. Todas las estimaciones serias indican que podríamos introducir paulatinamente límites a la emisión de gases invernadero con cuando mucho un impacto reducido sobre el índice de crecimiento de la economía.

Así que no fueron la ciencia, los científicos o la economía lo que acabó con la acción sobre el cambio climático. ¿Qué fue? La respuesta es, los sospechosos de siempre: la codicia y la cobardía.

Si se quiere entender la oposición a la acción climática, hay que seguir el dinero. No se dañaría significativamente a la economía en su conjunto si le ponemos precio al carbono, pero sí a ciertas industrias –sobre todo, las del carbón y el petróleo–. Y esas industrias han montado una enorme campaña de desinformación para proteger sus balances.

Miren a los científicos que cuestionan el consenso sobre el cambio climático; miren a las organizaciones que impulsan escándalos falsos; miren a los comités asesores que dicen que cualquier esfuerzo para limitar las emisiones paralizaría a la economía. Una y otra vez, se encontrará que están en el extremo receptor de un ducto de financiamiento que empieza con las grandes compañías de energía, como Exxon Mobil, que ha gastado decenas de millones de dólares promoviendo la negación del cambio climático, o Koch Industries, que ha patrocinado organizaciones antiambientalistas durante dos décadas.

O vean a los políticos que a gritos se han opuesto más a la acción climática. ¿De dónde sacan gran parte de su dinero para la campaña? Ya saben la respuesta.

No obstante, no habría triunfado la codicia por sí misma. Necesitaba la ayuda de la cobardía; sobre todo, la de los políticos que saben que el calentamiento mundial representa una enorme amenaza, que apoyaron la acción en el pasado, pero desertaron de sus puestos en el momento crucial.

Existen varios de esos cobardes climáticos, pero me permito señalar a uno en particular: el senador John McCain.

Hubo una época en la que se consideró a McCain amigo del ambiente; allá en 2003 pulió su imagen de independiente al ser uno de los que introdujeron la legislación por la que se habría creado un sistema de tope y trueque para las emisiones de gases invernadero. Reafirmó el apoyo para tal sistema durante su campaña presidencial, y las cosas podrían verse muy diferentes si hubiese seguido respaldando la acción climática una vez que su oponente estuvo en la Casa Blanca. Sin embargo, no lo hizo –y es difícil ver su cambio como algo que no sea el acto de un hombre dispuesto a sacrificar sus principios, y el futuro de la humanidad, por agregar unos cuantos años a su carrera política–.

Desgraciadamente, McCain no fue el único; y no habrá ninguna iniciativa de ley sobre el clima. Ha triunfado la codicia con la ayuda de la cobardía. Y todo el mundo pagará el precio.






Fuente: TheNewYorkTimes.com / Who Cooked the Planet?
Autor: Paul Krugman (28 de febrero de 1953) es un economista, divulgador y periodista norteamericano, cercano a los planteamientos neokeynesianos. En 2008 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía. Actualmente profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton. Desde 2000 escribe una columna en el periódico New York Times.
Traducción: ElUniverso.com

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lunes, 5 de julio de 2010

Sudáfrica 2010: cuánto factura el Campeonato Mundial de los Negocios. Por Manuel Freytas

Ni deporte, ni espectáculo, ni medicina para el entretenimiento. Según un estudio de la consultora Deloitte & Touche, el fútbol es un un multimillonario negocio, equivalente a la 17a. economía del mundo, que mueve US$ 500.000 millones anuales. Facturaciones millonarias, sueldos millonarios, para un negocio multimillonario. Ni deporte, ni espectáculo, 22 robots corriendo un balón y una maquinaria mediática para seguir alienado al cerebro humano en un "show" funcional a la rentabilidad capitalista.

El sistema se "Mundializa". Y la inteligencia humana pierde por goleada.


Un análisis macroeconómico de la consultora Deloitte & Touche revela que sólo 25 países producen anualmente un PBI mayor que la industria del fútbol en su conjunto.

El fútbol, que mueve anualmente un negocio de US$ 500.000 millones, está en Sudáfrica, de cuyos 39,7 millones de habitantes, la mitad sobrevive por debajo de la línea de pobreza. Los más pobres sólo reciben un 6% del ingreso nacional total, y los más ricos, un 10%, se reparten más de la mitad de los ingresos nacionales.

De acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Sudáfrica es un país marcado por las desigualdades, donde un cuarto de la población oficialmente no tiene trabajo y vive con un euro al día y donde más de la mitad del país está atrapado entre los límites de la pobreza.

El fútbol, a escala mundial, es un macronegocio capitalista que maneja, miles de millones de dólares, que incluye a empresas patrocinantes, cadenas mediáticas y jugadores, que lo convierten en un multi-rubro de facturación con incidencia en toda la economía global.

El 11 junio, cuando comience el Mundial en Sudáfrica, la cabeza del alienado nivel promedio estadístico (las mayorías "seducidas" por el "espectáculo" del fútbol) adquirirá forma de pelota de fútbol.

Facturaciones millonarias, sueldos millonarios, para un negocio multimillonario. Ni deporte, ni espectáculo, 22 robots corriendo un balón y una maquinaria mediática para seguir convirtiendo al fútbol en un "show" funcional a la alienación del cerebro humano.

El objetivo no es divertir a las masas, sino generar rentabilidad capitalista con la alienación futbolera.

La consultora estadounidense Grant Thornton elaboró en diciembre pasado un informe en el que se estimaba que el impacto económico del mundial sería de unos US$7.325 millones.

Además, entre otras cifras, se prevé la visita de 480.000 turistas que dejarían cerca de US$1.117 millones durante el mes que durará la competencia.

Este año la gigantesca maquinaria comercial con el fútbol se montó en Sudáfrica, con 49 millones de habitantes, de los cuales la mitad está por debajo de la línea de pobreza.

La FIFA anunció el sábado que ya se vendieron dos millones de entradas de las 3.100.000 que se comercializarán.

A pocos días del mundial de fútbol, empiezan a circular cifras sobre las millonarias cotizaciones de los equipos "favoritos" y las cifras de los jugosos contratos con las marcas patrocinadoras.

La selección de España, ganadora de la Eurocopa 2008, es el equipo más cotizado de cara al Mundial Sudáfrica 2010.

La sumatoria de la cotización de sus once titulares, entre los que se destacan estrellas como Fernando Torres, Cesc Fabregas y Andrés Iniesta suman un total de 303 millones de euros.

Atrás de España está la selección de Argentina con Messi.

La selección de Maradona cotiza un total de 293 millones de euros, encabezados por el valor de mercado del astro mundial Lionel Messi cuyo pase esta valorado en 140 millones de euros.

Luego se encuentra el equipo inglés donde se destacan Frank Lampard del Chelsea, Steven Gerrard del Liverpool y Wayne Rooney del Manchester United, con un valor aproximado de 263 millones de euros.

Completando la primera línea se encuentra Brasil, el gigante del fútbol mundial. Kaka, Maicon, Lucio y demás estrellas suman un valor total de 223 millones de euros.

Más atrás se encuentra la selección portuguesa con Cristiano Ronaldo, y un valor aproximado de 201 millones de euros.

Luego sigue la selección ex-campeona del mundo Francia, con 180 millones de euros, con jugadores "estrellas" como Sidney Govou y Bacari Sagna

Continúan Alemania con 156 millones, Holanda con 156, y el equipo defensor del titulo, Italia, curiosamente solo ocupa el puesto número 10 con un valor aproximado de 127 millones de euros.

Curiosamente, la cotización de la selección anfitriona, Sudáfrica, suma 35 millones de euros, menos de la mitad del pase de Cristiano Ronaldo (93 millones), cuando fue transferido del Manchester United al Real Madrid.

Los países que comparten el ultimo lugar son Nueva Zelanda y Corea Del Norte valorizadas en 15 millones de euros.

En el área de los grandes beneficiarios económicos de la danza multimillonaria del Mundial, se anotan las firmas patrocinadoras, empresas trasnacionales como Adidas, Nike y Puma, que utilizan al evento como vitrina y como herramienta de facturación y de posicionamiento en el mercado.

Adidas "auspicia" a 12 selecciones, sobre todo europeas. Equipos como España, Alemania, Francia, Dinamarca son parte de las selecciones auspiciadas. Entre los auspiciados latinoamericanos se destacan Argentina, Paraguay y México. Patrocinar a los argentinos tiene para la transnacional un valor aproximado de 4.3 millones de euros al año, mientras que la Federación Mexicana de Fútbol firmó un contrato de 2007 a 2014 por un valor de 51 millones de euros.

Nike, el histórico rival de Adidas, auspicia a Brasil, uno de los favoritos para alzarse con el trofeo mundial. También se destaca el patrocinio a Portugal y Holanda, cuyos contratos oscilan entre lo 50 y 80 millones de euros.

Puma, transnacional alemana que patrocinó a Italia en el mundial pasado, opera en el continente africano donde patrocina a Ghana, Costa de Marfil y Camerún. Los contratos de Puma no superan los 2 millones de euros pero su marca esta en franco ascenso de cara a la disputa del Mundial de Sudáfrica.

De acuerdo a la consultora estadounidense Grant Thornton, una de las más prestigiosas en Sudáfrica, de los 480.000 turistas, unos 100.000 desembarcarán en el país sin entradas. Este dato alerta sobre un mercado negro siempre activo: la reventa de tickets.

La audiencia estimada del Mundial de Fútbol será de 30 mil millones de personas repartidas en los medios informativos como televisión, periódicos e Internet, de los cuales el 70 por ciento consumirá algo durante los juegos, según los organizadores.

"Si el Mundial mueve al mundo entero los empresarios corren al mismo ritmo de un jugador en busca del gol. Es que no sólo 22 futbolistas son los que andan detrás de un balón. Mientras miles de fanáticos vibran con Sudáfrica 2010, los agentes de mercadeo se emocionan con hacer su negocio mundial por estos días", señala el diario El País de España.

Una de las primeras en cosechar dividendos fue Adidas, firma oficial de los implementos deportivos de la Copa del Mundo y patrocinador de 12 de los 32 equipos en competición en Sudáfrica 2010.

Firmas de servicios como la de televisión por suscripción DirecTv ofrece un paquete promocional por suscribirse antes del Mundial de Fútbol, del que transmitirá los 64 partidos en vivo y en alta definición. Y da tres meses gratis de programación.

Y las agencias de viaje no se quedan atrás. Algunas ofrecen el destino Sudáfrica con recorrido por Johannesburgo, Ciudad del Cabo, Durban, Sun City, las Cataratas Victoria, entre otras ciudades, desde US$2.344.

La firma belga Ice Watch elaboró la colección Ice World Team, una línea de relojes de diseño con los colores de las banderas de los 32 países participantes. “Los colombianos somos privilegiados porque ya que no fuimos al Mundial, vamos a tener una colección diseñada exclusivamente para Colombia”, dijo John Gaviria, distribuidor de la marca.

Estas son sólo puntas del multimillonario y polifuncional negocio con el Mundial de Fútbol en Sudáfrica. Ni deporte, ni espectáculo, 22 robots corriendo un balón y una maquinaria mediática para seguir alienando al cerebro humano en un "show" funcional a la rentabilidad capitalista. El sistema se "Mundializa". Y la inteligencia humana pierde por goleada.




Fuente: IARnoticias.com
Autor: Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

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jueves, 1 de julio de 2010

La tercera depresión. Paul Krugman

Las recesiones son comunes; las depresiones son raras. Por lo que yo puedo decir, sólo hubo dos épocas en la historia económica que se describen ampliamente como "depresiones": los años de deflación y la inestabilidad que siguió al pánico de 1873 y los años de desempleo masivo que siguieron a la crisis financiera de 1929-31.

Ni la Gran Depresión del siglo 19, ni la Gran Depresión de los 20 fue una época de declive imparable -por el contrario, ambos incluyeron períodos en que la economía creció. Pero estos episodios de mejora no fueron suficientes para deshacer el daño de la caída inicial, y fueron después seguidas de recaídas.

Pero estos episodios de mejoría nunca fueron suficientes para reparar el daño causado por el desplome inicial y fueron seguidos por recaídas. Me temo que ahora estamos en las etapas iniciales de una tercera depresión. Probablemente se parecerá más a la Larga Depresión que a la mucho más severa Gran Depresión. Pero el costo (para la economía mundial y, sobre todo, para los millones de vidas frustradas por la ausencia de empleos) será de todas maneras inmenso.

Y esta Tercera Depresión será principalmente un fracaso político. Alrededor del mundo (más recientemente en la profundamente desalentadora última reunión del G-20), los gobiernos se están obsesionando con la inflación, cuando la amenaza real es la deflación, y pregonan la necesidad de apretarse los cinturones, cuando el verdadero problema es el gasto inadecuado.

En 2008 y 2009, parecía que habíamos aprendido de la historia. Contrariamente a sus antecesores, que alzaban las tasas de interés ante las crisis financieras, los actuales líderes de la Reserva Federal estadounidense y del Banco Central Europeo recortaron las tasas y actuaron en apoyo de los mercados crediticios. Contrariamente a los gobiernos del pasado, que trataban de equilibrar los presupuestos ante una economía en baja, los gobiernos de hoy permitieron que aumentaran los déficits. Y mejores políticas ayudaron al mundo a evitar un colapso completo: la recesión generada por la crisis financiera presuntamente terminó el verano pasado (del hemisferio norte). Pero los historiadores del futuro nos contarán que éste no fue el fin de la Tercera Depresión, tal como la recuperación comercial que comenzó en 1933 no fue el fin de la Gran Depresión.

Después de todo, el desempleo (especialmente el desempleo de largo plazo) sigue en niveles que hubiesen sido considerados catastróficos no hace mucho tiempo, y no muestra señales de disminuir rápidamente. Y tanto Estados Unidos como Europa se encaminan hacia las trampas deflacionarias al estilo de Japón. Frente a este sombrío escenario, se podía esperar que los estadistas comprendieran que no han hecho todavía lo suficiente para promover la recuperación. Pero no: durante los últimos meses ha habido un asombroso resurgimiento de la ortodoxia monetaria y del presupuesto balanceado.

En lo que compete a la retórica, el renacimiento de la religión antigua es evidente en Europa, donde los funcionarios parecen estar extrayendo sus argumentos de la antología de discursos de Herbert Hoover, incluyendo la afirmación de que aumentar los impuestos y rebajar los gastos expandirá a la economía al mejorar la confianza de las empresas.

Sin embargo, desde el punto de vista práctico, a Estados Unidos no le está yendo mucho mejor. La FED parece estar consciente de los riesgos deflacionarios, pero lo que propone hacer respecto de estos riesgos es, bueno, nada... La administración Obama comprende los peligros de una austeridad fiscal prematura, pero, debido a que los republicanos y los demócratas conservadores del Congreso no autorizarán ayudas adicionales a los gobiernos estaduales, esa austeridad se producirá de todas maneras, bajo la forma de recortes presupuestarios a nivel estadual y local.

¿Por qué este giro político equivocado? Los elementos de línea dura suelen invocar los problemas que enfrentan Grecia y otras naciones de las márgenes de Europa para justificar sus acciones. Y es verdad que los inversionistas en bonos se han vuelto en contra de los gobiernos con déficits inabordables. Pero no hay evidencias de que la austeridad fiscal de corto alcance ante una economía deprimida tranquilice a los inversionistas.

Por el contrario: Grecia ha optado por una austeridad severa, sólo para descubrir que sus spreads de riesgo se ampliaban aun más; Irlanda ha impuesto feroces recortes en el gasto público, sólo para ser tratada por los mercados como un riesgo peor que España, la que ha sido mucho más reacia a tomarse la medicina de los partidarios de la línea dura. Es casi como si los mercados financieros entendieran lo que los hacedores de políticas no entienden: que si bien la responsabilidad fiscal de largo plazo es importante, rebajar el gasto en medio de una depresión, lo que profundiza esa depresión y pavimenta el camino a la deflación, es en realidad una derrota auto inflingida.

Por eso, yo no pienso que se trata realmente de Grecia o de ninguna apreciación realista acerca de los sacrificios entre los déficits y los empleos. Es, en cambio, la victoria de una ortodoxia que tiene poco que ver con el análisis racional, cuyo postulado básico es que imponer sufrimientos a otras personas es la manera en que se muestra liderazgo en tiempos difíciles. ¿Y quién pagará el precio por este triunfo de la ortodoxia? La respuesta es: decenas de millones de trabajadores desempleados, muchos de los cuales estarán sin trabajo por años, y algunos de los cuales nunca volverán a trabajar.




Fuente: TheNewYorkTimes.com
Autor: Paul Krugman (28 de febrero de 1953) es un economista, divulgador y periodista norteamericano, cercano a los planteamientos neokeynesianos. En 2008 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía. Actualmente profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton. Desde 2000 escribe una columna en el periódico New York Times.
Fotografía: Times / cover, october 13, 2009

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domingo, 13 de junio de 2010

¿Es posible otra guerra civil en Estados Unidos? Por Norman Birnbaum

Cuando, en 1865, Lincoln llegó a la Casa Blanca vio que en Virginia, al otro lado del Potomac, ondeaba una bandera de la Confederación. Envió allí a una unidad militar para que la quitase, pero mataron a su comandante. Hace algunas semanas, el presidente Obama podía haber visto manifestantes armados reuniéndose en un parque de Virginia -protegidos por agentes del gobierno federal a los que habían venido a denunciar-. La concentración (cuyo número de participantes casi era superado por el de periodistas) fue el punto culminante de una ola de protestas en la que ciudadanos armados y políticos republicanos han amenazado con utilizar la fuerza para evitar la "tiranía": cuanto más vulgar es el político, más estridente es el lenguaje. Líderes del partido republicano en el Congreso no les han hecho reproche alguno.

A día de hoy, las cosas están más tranquilas. El éxito del presidente al conseguir la legislación sobre el seguro sanitario y su inminente triunfo en la nueva regulación del sistema financiero han modificado el ambiente. Los periodistas han dejado de predecir la quiebra de su autoridad. El presidente ha contraatacado, defendiendo el papel positivo del gobierno y apelando a un debate con "civismo". Las encuestas han venido a mostrar que el supuestamente nuevo movimiento Tea Party está compuesto por personajes familiares, en tanto que viejos, adinerados y blancos. Están furiosos por tener que pagar impuestos y porque ciudadanos que difieren de ellos en color, cultura y rentas hayan elegido a un presidente. ¿Podría Estados Unidos sumirse en las condiciones propias de una guerra civil?

En lo referente a violencia política nuestras tradiciones son arraigadas. Tuvimos casi tres siglos de guerras contra los indios. Los Estados esclavistas tuvieron miedo a las revueltas de los negros y utilizaron el terror legalizado para imponer la segregación racial a los esclavos liberados. Los inmigrantes europeos durante los siglos XIX y XX fueron disciplinados a fuerza de brutalidad policial. Los grupos de voluntarios que "ayudan" a policías en la caza de inmigrantes en los Estados fronterizos con México viven una tradición de violencia privada legitimada. El número de armas, registradas o no, en manos privadas es casi de una por cada habitante, o sea unos 300 millones. Decenas de millones de nuevas armas fueron adquiridas tras la elección de Obama, por personas temerosas de un levantamiento de la gente de color.

Entretanto, el candidato republicano a gobernador por Oklahoma quiere que el Estado forme una milicia que se oponga al gobierno federal -a pesar de la experiencia sufrida en Oklahoma en 1995 por la explosión asesina de una bomba colocada por un terrorista blanco con formación militar-. Lo que inspira fantasías violentas a millones de personas es su creencia de que Obama es, diversamente, un "socialista", un musulmán, un no-ciudadano o (según un 10% a 15% de la población) el "anti-Cristo". Bebel calificó al antisemitismo como "socialismo de los imbéciles". En su confusa amalgama de odio a las élites y al gobierno, esos norteamericanos podrían ser calificados como "Milicianos de la Ignorancia".

En Michigan ha sido arrestado un pequeño grupo que planeaba acciones violentas, pero el peligro de confrontaciones serias no reside en los fanáticos locales. Una nueva ley ha dotado a la policía de Arizona de poderes anticonstitucionales sobre los inmigrantes, en usurpación de la jurisdicción federal. Eisenhower tuvo que enviar al ejército para hacer cumplir la abolición de la segregación racial en Arkansas en 1957. Supongamos que un demagogo de la televisión incita a un rechazo masivo al pago de impuestos federales o que una legislación estatal bloquea el nuevo programa federal sanitario. El mismo Tribunal Supremo provocó en otro tiempo una resistencia generalizada en materia de igualdad racial. Su mayoría republicana favorece ahora los derechos de los Estados.

En una nación tan extensa que en cierto modo es también un continente, el orden puede coexistir con el desorden. En amplias áreas del oeste que son propiedad del gobierno federal las autoridades han sido reacias al cumplimiento de la jurisdicción federal. Manifiestos brotes violentos se alternan con periodos de quietud. Hasta ahora lo que ha faltado es una organización centralizada de la protesta violenta. Constitucionalmente, los republicanos no pueden hacer de esos movimientos unos auxiliares directos de su política. Pero muchos de ellos no ocultan duda alguna en explotar las corrientes subyacentes de violencia de cualquier otro modo. El peligro reside en que cuando los Estados rechazan la supremacía federal, el obstruccionismo republicano del Congreso puede estar legitimando la violencia localizada.

La elección de Obama condujo a un estallido de opiniones y de comportamientos hasta entonces reprimidos, que los medios de comunicación exageraron. La polarización política, al combinarse con el desempleo y con la ansiedad económica generalizada, intensifica el conflicto ideológico por muy tosco que éste sea.

El presidente, sin embargo, necesita la ayuda de otros líderes políticos, de las élites del país y de la ciudadanía. Si recibirá o no la suficiente, a tiempo de que pueda evitar una crisis muy peligrosa, sigue siendo una cuestión pendiente.




Fuente: El País.com
Autor: Norman Birnbaum,(1926-) es un sociólogo, doctorado en la Harvard University. Es profesor emérito de la Georgetown University Law Center, y miembro del consejo editorial de La Nación. Ha enseñado en la London School of Economics and Political Science, Oxford University: y la Strasbourg University, Amherst College. Tambien ha servido en la Facultad de Posgrado de la New School for Social Research. Un miembro del consejo editorial de la fundación de la New Left Review, ha sido activo en la política a ambos lados del Atlántico. Ha sido asesor de los sindicatos de América y miembros del Congreso, así como a una serie de movimientos sociales y partidos políticos en Europa. Contribuye regularmente a una serie de publicaciones, entre ellas la Open Democracy, El País de España, y el diario alemán Tageszeitung. Actualmente, está escribiendo una memoria.

Nota: La fotografía es la portada del libro Soldiers Of God: White Supremacists and Their Holy War for America. Bushart, Craig y Barnes (Soldados de Dios: Supremacistas blancos y su Guerra Santa para Estados Unidos)
La lectura de este libro es un buen complemento y reafirmación de lo expresado por Norman Birnbaum en esta nota.
Este libro a través de docenas de entrevistas con los miembros que participan en diversas organizaciones supremacistas tales como el Ku Klux Klan y Nación Aria, los autores buscar las motivaciones que llevan a los individuos a apoyar estas asociaciones extremistas. Los hombres y las mujeres que son entrevistados son sinceros al expresar su creencia de que el gobierno de EE.UU. está bajo la influencia del Gobierno sionista de Trabajo (Zionist Occupational Government / ZOG), cuyo objetivo es crear un gobierno mundial donde los derechos de los americanos blancos se vería seriamente inhibida.
Aunque muchos ven conspiraciones detrás de casi todas las medidas adoptadas por el gobierno federal, los lectores podrán estar de acuerdo que algunas de las preocupaciones de estos grupos son reales: por ejemplo la creciente falta de intimidad de los ciudadanos debido a como el gobierno y las empresas privadas recolectan más y más datos sobre las personas.
Muy interesante es mencionar es la afirmación de los autores de que muchos miembros se rigen por los principios de la Identidad Cristiana, una religión que cree que los anglosajones son los únicos verdaderos descendientes de Adán. La mayoría de los miembros citados aquí proclaman que están haciendo la obra de Dios en la lucha, a través de la violencia si es necesario, para crear una patria blanca. Editor Ojo Adventista

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jueves, 3 de junio de 2010

12 acontecimientos que cambiarían el mundo. Según Scientific American

La revista Scientific American ha pedido la lista a los expertos un derroche de futurismo

La clonación humana, un conflicto nuclear, la vida extraterrestre inteligente...

Hay acontecimientos, tanto naturales como causados por el hombre, que pueden suceder en cualquier momento y tienen la capacidad de transformar el mundo, aunque normalmente ni nos acordemos de tales posibilidades.

Sobre esta reflexión la revista Scientific American -"12 Events That Will Change Everything"-ha pedido a los expertos que seleccionen y analicen 12 de las novedades que cambiarían nuestra sociedad sin remedio, así como la probabilidad de que se produzcan antes de 2050.

Como explica Malen Ruiz de Elvira en El País (ver mas abajo), tomando los datos de Scientific, muchas de ellas se incluyen en cualquier predicción pero probablemente no se desarrollarán de la forma en que la gente imagina.

Una posibilidad obvia es la clonación humana, que se cataloga como probable.

"Es muy difícil pero también parece ser inevitable", señala Charles Q. Choi.

Desde que se produjo en 1996 el nacimiento de la oveja Dolly, que fue el primer mamífero clonado, muchos lo han intentado pero el proceso ha resultado estar plagado de dificultades, al contrario de lo que sucede en otros mamíferos, como las vacas o los perros.

¿Y si se descubrieran dimensiones extras, que sumar a las cuatro establecidas por Einstein?

La probabilidad de que esto suceda está en la mitad de la escala que establece la revista y el acelerador LHC podría alcanzar la energía suficiente como para proporcionarnos un atisbo de otras dimensiones.

La prueba de que existen "alteraría drásticamente nuestra noción de la realidad", dice el cosmólogo Max Tegmark.

La vida inteligente extraterrestre es otro de los acontecimientos que alcanzarían la primera plana de los periódicos sin duda alguna.

¿Cómo responderíamos a una señal del espacio? se pregunta John Matson. El descubrimiento de sistemas planetarios distintos del nuestro da mayor base a la hipótesis de que existe vida en otros lugares del universo, pero la dificultad de comunicación y la de detectar vida primitiva hacen que la probabilidad de que suceda antes de 2050 se considere baja.

El miedo a que se produzca un conflicto nuclear sigue vivo, a pesar de los esfuerzos para controlar las armas atómicas. Si se da a escala local, no habría efectos globales a no ser que se tiraran docenas de bombas nucleares, recuerda Philip Yam, y entonces se produciría una pesadilla de alcance mundial, con miles de millones de víctimas directas e indirectas La probabilidad es baja.

La creación de vida es otra vieja aspiración todavía sin culminar, aunque se considere muy probable que se consiga.

Por ahora se sintetizan en laboratorio genes o incluso genomas completos, pero se insertan sólo en microorganismos y además estos son naturales. La biotecnología está en todas partes pero lo inanimado no se convierte en vivo.

Las enzimas de los detergentes se han modificado para que actúen en agua fría, por ejemplo, recuerda David Biello.

Los superconductores de alta temperatura, si existen, cambiarían radicalmente las redes eléctricas, por ejemplo, pero la probabilidad está solo en la mitad de la escala, lo mismo que una nueva pandemia letal, como la que hizo temer el nuevo virus de la gripe H1N1. Que la inteligencia artificial produzca máquinas con conciencia es probable y revolucionará el mundo.

La subida del nivel del mar (muy probable) redibujará los mapas y afectará de modo casi inimaginable a todo el planeta, mientras que conseguir explotar la fusión nuclear como fuente de energía se considera muy poco probable, menos que la colisión catastrófica de la Tierra con un asteroide, aunque se puedan producir eventos locales de gran gravedad.

Por último, existe la casi certeza de que se va a producir el gran terremoto tantas veces predicho en California, pero no se puede estimar la gravedad de sus consecuencias.*


La vida extraterrestre y las nuevas dimensiones se incluyen en el ejercicio de futurismo hecho por 'Scientific American'

Hay acontecimientos, tanto naturales como causados por el hombre, que pueden suceder en cualquier momento y tienen la capacidad de transformar el mundo, aunque normalmente ni nos acordemos de tales posibilidades. Sobre esta reflexión la revista Scientific American ha pedido a los expertos que seleccionen y analicen 12 de las novedades que cambiarían nuestra sociedad sin remedio, así como la probabilidad de que se produzcan antes de 2050. Muchos de ellas se incluyen en cualquier predicción pero probablemente no se desarrollarán de la forma en que la gente imagina, asegura la revista.

Una posibilidad obvia es la clonación humana, que se cataloga como probable. "Es muy difícil pero también parece ser inevitable", señala Charles Q. Choi. Desde que se produjo en 1996 el nacimiento de la oveja Dolly, que fue el primer mamífero clonado, muchos lo han intentado pero el proceso ha resultado estar plagado de dificultades, al contrario de lo que sucede en otros mamíferos, como las vacas o los perros.

¿Y si se descubrieran dimensiones extras, que sumar a las cuatro establecidas por Einstein? La probabilidad de que esto suceda está en la mitad de la escala que establece la revista y el acelerador LHC podría alcanzar la energía suficiente como para proporcionarnos un atisbo de otras dimensiones. La prueba de que existen "alteraría drásticamente nuestra noción de la realidad", dice el cosmólogo Max Tegmark.

La vida inteligente extraterrestre es otro de los acontecimientos que alcanzarían la primera plana de los periódicos sin duda alguna. ¿Cómo responderíamos a una señal del espacio? se pregunta John Matson. El descubrimiento de sistemas planetarios distintos del nuestro da mayor base a la hipótesis de que existe vida en otros lugares del universo, pero la dificultad de comunicación y la de detectar vida primitiva hacen que la probabilidad de que suceda antes de 2050 se considere baja.

El miedo a que se produzca un conflicto nuclear sigue vivo, a pesar de los esfuerzos para controlar las armas atómicas. Si se da a escala local, no habría efectos globales a no ser que se tiraran docenas de bombas nucleares, recuerda Philip Yam, y entonces se produciría una pesadilla de alcance mundial, con miles de millones de víctimas directas e indirectas La probabilidad es baja.

La creación de vida es otra vieja aspiración todavía sin culminar, aunque se considere muy probable que se consiga. Por ahora se sintetizan en laboratorio genes o incluso genomas completos, pero se insertan sólo en microorganismos y además estos son naturales. La biotecnología está en todas partes pero lo inanimado no se convierte en vivo. Las enzimas de los detergentes se han modificado para que actúen en agua fría, por ejemplo, recuerda David Biello.

Los superconductores de alta temperatura, si existen, cambiarían radicalmente las redes eléctricas, por ejemplo, pero la probabilidad está solo en la mitad de la escala, lo mismo que una nueva pandemia letal, como la que hizo temer el nuevo virus de la gripe H1N1. Que la inteligencia artificial produzca máquinas con conciencia es probable y revolucionará el mundo. La subida del nivel del mar (muy probable) redibujará los mapas y afectará de modo casi inimaginable a todo el planeta, mientras que conseguir explotar la fusión nuclear como fuente de energía se considera muy poco probable, menos que la colisión catastrófica de la Tierra con un asteroide, aunque se puedan producir eventos locales de gran gravedad.

Por último, existe la casi certeza de que se va a producir el gran terremoto tantas veces predicho en California, pero no se puede estimar la gravedad de sus consecuencias.**

- Recomendamos ver la presentación interactiva (en ingles) de Scientific American, haciendo clic aquí.



* Fuente: PeriodistaDigital.com
** Fuente: ElPais.com
Autor: Malen Ruiz de Elvira / Madrid

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